domingo, 18 de septiembre de 2011

El rencor, una Prisión


¿Has Sido Traicionada y No Puedes Deshacerte del Rencor que Sientes? Descubre la Clave para Vencer el Rencor y Mejorar la Autoestima.

Cuando eres traicionada por alguien a quien amas, el rencor, la sensación de no valer nada y el sentimiento de culpa se entremezclan dando lugar a un dolor difícil de soportar. Si te dejas arrastrar por estos sentimientos, estarás aumentando más y más tu baja autoestima. Si estás cansada de vivir tu vida ahogada en el rencor, no dejes de leer este artículo: Voy a revelarte la clave para superar el rencor para que logres mejorar la autoestima. ¡Empezamos!
Como muchas personas, a lo largo de mi vida, he sufrido alguna traición muy dolorosa. Sé por experiencia que la sensación de ser estúpido por haber dado lo mejor de mí a una persona que más tarde decide clavarme un puñal por la espalda engañándome, es extremadamente difícil de sobrellevar.
Seguro que al igual que yo has vivido alguna traición dolorosa: Puede que tu amado te engañara con otra mujer, o quizás te traicionaron faltándote al respeto, tratándote de mala manera, o diciendo palabras dañinas para tu autoestima.
Los sentimientos naturales que se producen cuando una persona a quien amas te trata de mala manera, son muy dañinos para tu autoestima. Por un lado está el rencor, el deseo oculto de venganza y odio por esa persona a la que tanto diste y que finalmente tan mal te trató; por otro lado se encuentra la culpa, el sentimiento de que algo debe estar mal en ti para que esa persona decidiera tratarte de malos modos o traicionarte.
Es normal pasar por una primera etapa de dolor y frustración, pero el problema es cuando te dejas llevar durante mucho tiempo por el rencor, cuando pasan los meses y aún sigues anclada en el rencor hacia la persona que te traicionó.
Si te dejas dominar por el rencor y permites que comience a formar parte de tu vida día tras día, casi sin darte cuenta destrozas más y más el concepto que tienes de ti misma, de modo que el sentido de tu valía personal queda ocultado por el rencor hacia quien te dañó.
Si tú estás en este punto, es hora de que prestes mucha atención a la clave que va a permitirte superar tu dolor y seguir adelante con tu vida. Esta clave es: El perdón.
Si realmente deseas mejorar la autoestima, es completamente necesario que comprendas la necesidad que existe de perdonar en nuestro interior a aquellas personas que nos dañaron de un modo u otro.
Puedes pensar “¡Pero cómo voy a perdonar después de lo que me hizo!” “¡No merece mi perdón!” Y te comprendo, es natural tener estos pensamientos, pero no puedes olvidar el hecho de que: El único modo de que te libres del rencor por el daño que te hicieron es perdonando.
Presta ahora atención a los tres pasos para lograr alcanzar el perdón por aquellos que te hicieron daño y así logres vencer el rencor que sientes y mejorar la autoestima:
 Comprende que no te queda otra alternativa que perdonar: Si por unos instantes dejas a un lado tus sentimientos de rencor y te detienes a pensar: ¿Qué alternativas tengo? Llegarás a la conclusión de que: O eliges el perdón, o te acabarás transformando en una mujer llena de odio. ¿Te has parado a pensar quién es la principal perjudicada por el rencor y el deseo de venganza? Evidentemente, tú. No te queda otra alternativa que perdonar, puesto que no haciéndolo, alimentas dentro de ti los malos sentimientos que tanto te resistes a dejar marchar. El daño te lo estás haciendo a ti misma, a nadie más. Es muy importante que comprendas que eligiendo permanecer en el resentimiento por el daño que sufriste, el daño te lo haces a ti misma, te sientes cada vez peor, abres más y más la herida de la traición y destrozas el concepto que tienes de ti misma, impidiéndote mejorar la autoestima. Si no quieres convertirte en lo mismo que ahora odias, no te queda otra alternativa que elegir el perdón.
 Comprende que todo lo que puedes hacer tan solo puedes hacerlo ahora: Se que puede parecer difícil dejar atrás el rencor que sientes, pero lo cierto, es que si quieres vivir tu presente no tienes otra alternativa. La realidad es que ya no puedes hacer nada para cambiar lo que te ocurrió. Y tampoco puedes hacer nada en relación a la persona que te hizo tanto daño. Nunca podemos controlar qué hacen las demás personas: Lo único sobre lo que tienes control es sobre tus emociones y sobre tu presente. Puedes pasar los días dejándote llevar por el rencor, estancada en el pasado, pendiente de lo que hace esa persona y recreándote en el daño que sufriste, pero de este modo no estás cambiando tu vida para bien, y además, te estás perjudicando. ¿Qué alternativa te queda? Ocuparte de hacer tu vida ahora, en el presente. No es posible cambiar el pasado que ni siquiera existe ya. Has de concienciarte de que lo único que tienes en tu vida es cada uno de tus segundos presentes y que todo lo que puedes hacer lo puedes hacer tan solo en tu presente.
 La clave para perdonar es ver las malas acciones del que te traicionó como un reflejo de sí mismo: Esta es la liberadora enseñanza que deseo que comprendas por encima de todo, ¡atiende!: Lo que le hacemos a los demás es la muestra de lo que llevamos por dentro. El modo en que tratamos a las demás personas representa el modo en que nosotros nos percibimos por dentro. Aquellos que tratan bien a los demás, que dan amor, es porque dentro de ellos sienten mucho amor. ¿Qué pasa con aquellos que tratan mal a los demás y que traicionan? Que por dentro, no se tienen en ninguna consideración y llevan una cantidad enorme de dolor personal. Si dejas de lamentarte y comienzas a ver un poco más allá, vas a darte cuenta de que la traición dice mucho de aquel que traiciona. Las personas que hacen mal a los demás lo hacen porque ellos mismos no se aman, ellos mismos están sufriendo, no se respetan y no se consideran dignos de nada. Si comienzas a sentir compasión por su problema, si eres capaz de abandonar tu victimismo y comprendes que en realidad el problema lo tiene la persona que te traicionó, vas a ser capaz de perdonar.
Amiga, utiliza las armas más bellas y poderosas con las que todos contamos: El amor y la compasión por los demás.
Vas a quererte mucho más, vas a mejorar la autoestima si comienzas a sentir compasión por aquellas personas que en algún momento de la vida te hicieron daño porque: ¡El modo en que te trataron es el reflejo del dolor y la falta de autoestima que ellos mismos tienen!
Esta es una decisión que tienes que tomar, y tienes que tomarla ¡Ahora! ¿Qué eliges?: ¿Enfocarte en el daño y la injusticia que sufriste para provocarte aún más dolor y más baja autoestima? o ¿Eliges comprender que aquellos que hacen daño a los demás en el fondo son los que más sufren por el odio que llevan dentro y utilizas la compasión?
Con esta decisión, tú también eliges en quien quieres convertirte, qué clase de mujer quieres ser.
Me gustaría que me dejaras tu comentario aquí debajo. Estaría muy gustosa de escucharte, de saber qué piensas sobre este articulo y ayudarte con cualquier problema relacionado con tu baja autoestima. Mi propósito es ayudarte lo mejor que pueda a que logres mejorar la autoestima.
Gracias por tu atención, Confía en las Flores de Bach.

lunes, 5 de septiembre de 2011

La CULPA

Superando la Culpa
¿Se siente usted culpable por algo?, ¿Ha intentado alguna vez superar ese sentimiento?, ¿Pudo lograrlo?, ¿Sabe por qué? La culpa es uno de los sentimientos que nuestro ego emplea para condicionarnos, aunque originalmente una creación nuestra, el ego, a medida que vamos otorgándole más y más poder, adquiere lo que podríamos llamar por simplificar cierto grado de autonomía.
Nuestras formaciones mentales, hábitos y pensamientos matizan nuestra percepción la realidad, y es desde estos que podemos percibir, clara o distorsionada mente, el papel que desempeñamos en nuestro medio. Es aquí donde el sentimiento de culpa juega un papel importante en la forma como nos relacionamos con las demás personas.
¿Cómo?, seguramente se preguntará usted, ¿Puede el sentimiento de culpa tener un papel importante en nuestras relaciones?, simplemente porque se lo permitimos, si, es algo que hacemos conscientemente, aunque tal vez engañados. ¿Confuso?, en realidad es muy sencillo una vez que se comprende el mecanismo que emplea el ego para darle relevancia a la culpa, veamos.
Difícilmente una persona en su sano juicio le daría importancia a un sentimiento que no le beneficia como lo es la culpa, pero y ¿Si pensara que no es culpa pero responsabilidad, o importancia? ¿Qué sucede entonces?, el ego rara vez muestra la culpa como tal, trata de disfrazarla haciéndonos sentir importantes o responsables por realizar ciertas acciones, de esta manera la hace parecer importante y nos convence de aceptarla.
Veamos ahora dos de las formas más comunes como el ego disfraza la culpa para engañarnos.
La Culpa disfrazada de Importancia
¿Ha conocido alguna vez a una de esas personas que siempre le buscan exclusivamente para que escuche sus quejas, su exposición de como la vida le ha convertido en un(a) mártir, y lo imposible que le resulta superar esas situaciones? ¿Le escucha?, ¿Alguna vez le ha dicho que no le puede escuchar?, ¿Sabe por qué?
Comprender esto es sencillo al analizar cómo se siente usted al final de ese intercambio, ¿Lo ha notado?, muy probablemente siente que la experiencia le agotó, y ¿La otra persona?, muy probablemente se va dándole las gracias porque se siente mejor después de hablar con usted. ¿Cómo le hace sentir esto último?
Su respuesta a la anterior pregunta es clave para comprender como funciona la culpa cuando se disfraza de importancia. Aunque el compartir de esa manera con una persona le agote, si usted elige pensar que él o ella no tiene nadie más que le escuche puede que se sienta culpable solo de pensar en dejar de escucharle.
Para justificar el continuar escuchando a esta persona, aun a pesar de resultarle desfavorable a usted, elige sentirse importante por ser la única persona que le hace sentirse bien cuando escucha su repetitiva narrativa. Se siente importante porque elige pensar que la otra persona le necesita.
Al permitir que lo anterior suceda, le permite a la culpa controlar sus acciones. ¿Es esto lo que usted quiere?, por supuesto que no, los seres humanos somos libres, y por eso deberíamos siempre sentirnos libres de actuar sin acondicionamientos, pero ¿Cómo lograrlo?
Es muy sencillo, simplemente deténgase por un momento y pregúntese ¿Creó usted las condiciones de vida que esa persona experimenta?, ¿Es usted responsable por él o ella?, ¿Se siente usted como un paño de lagrimas?, ¿Está esa persona interesada en ayudarse a sí misma? ó ¿Simplemente le utiliza para mantener su rol de victima?, ¿Es a usted a quien él o ella necesita o cualquiera dispuesto a escuchar le serviría? y ¿Quiere esa persona realmente organizar su vida?, ó ¿De alguna manera "disfruta" las situaciones de las cuales no quiere salir?.
Responda las anteriores preguntas lo más sinceramente posible, las respuestas que obtenga le permitirán comprender mucho mejor la situación.
Tome en consideración que en vez de ayudarle podría estar usted interfiriendo. Si, interfiriendo, tal vez al escuchar a esa persona estaría usted privándole de la oportunidad de crecer. El permitirle seguir su camino podría darle la oportunidad a usted también de liberar su necesidad de sentirse importante y necesitado.
La culpa podría hacerle sentir la necesidad de mantenerse en esta situación, si experimenta esto reflexione sobre lo siguiente: "El permitirle a la otra persona vivir su vida, a la vez le permite a usted vivir la suya". ¿Hay alguien que no encuentre esto deseable?
En este punto cabe considerar si es necesario sentirse culpable cuando ocasionalmente le dice que no a una persona, ¿Usted que cree? ¿Es necesario sentirse culpable por ser incapaz de dar más allá de su capacidad?, aunque es deseable siempre compartir libremente de forma amorosa, es importante recordar que nadie puede dar lo que no tiene, y si usted da lo mejor de sí mismo y lo hace de corazón entonces no hay lugar para la culpa.
El sentirse responsable por todo aquel que se cruza en su camino podría darle un falso sentido de importancia, podría hacerle sentir necesitado, pero a la vez la culpa empleando esos disfraces podría atraparle. Liberarse de esa culpa les permitiría a los demás asumir su propia responsabilidad, y la vez le permitiría a usted ocuparse de su vida.
La Culpa disfrazada de Responsabilidad
Al disfrazarse de un falso sentido de responsabilidad la culpa podría hacerle sentir responsable aun cuando no lo es. Es aquí cuando le asaltan los pensamientos de: debería haber hecho esto o aquello. Si alguna vez le sucede esto pregúntele a su ser interno, es allí, en su interior donde puede encontrar las repuestas que le permitan poner la situación en perspectiva. Su ser interno sabe que si usted hubiera tenido la oportunidad de hacer eso por lo que se lamenta lo habría hecho.
Es importante mantener en perspectiva que somos seres en crecimiento, ninguno de nosotros es un producto terminado, siempre hay espacio para mejorar, en este sentido si decimos o hacemos algo que en un posterior análisis encontramos que pudimos haber hecho mejor de nada sirve sentirnos culpables por ello.
A medida que avanzamos en la vida siempre podremos hacer las cosas mejor, si consideramos que es deseable podemos regresar sobre nuestros pasos y disculparnos con la persona a quien consideramos que herimos, o corregir nuestras acciones de la manera pertinente, pero manteniéndonos centrados en el presente.
Recordemos que la vida, como cualquier otra escuela, nos brinda la oportunidad de aprender por ensayo y error, equivocarse es parte del aprendizaje, lo importante es aprender de nuestros errores para crecer y evitar repetirlos. Cuando tenemos la oportunidad de corregirnos, sentirnos culpables no aporta ningún beneficio.
Es importante considerar que cada ser humano en algún momento elige su camino a seguir en la vida, idealmente esta decisión debería estar basada en un profundo análisis interno y una comprensión de nuestra inclinación, capacidad y destreza naturales desde la consciencia de ser libres de elegir lo que creemos nos conviene, conservando el derecho de rectificar si consideramos que erramos, y no por las presiones familiares, sociales y o religiosas.
Nuestra primera responsabilidad es con nuestro bienestar, si nadie puede dar lo que no tiene, al no sentirnos bien con nosotros mismos no estaremos en capacidad de complacer a nadie, sin importar el nivel de culpa que seamos capaces de desarrollar.
Lo anterior guarda estrecha relación con respecto a aquellas personas que por alguna razón piensan que alguien está siempre disponible para asistirles. Por supuesto que es deseable ayudar siempre que esté a nuestro alcance, pero cuando alguien trata de controlarle por medio de la culpa, haciéndole sentir responsable por las consecuencias de no ayudarle en determinado momento, aunque esté fuera de su alcance, es importante reflexionar donde quedamos situados como individuos.
Otro punto importante a tomar en consideración con respecto a sentirnos culpables por supuestas responsabilidades es que algunas veces podemos considerar que es más fácil permitir que otros nos controlen que hacer valer nuestros derechos.
Al encontrarse ante situaciones en las cuales el complacer las necesidades de otros de alguna manera le hace negar o reprimir sus propias necesidades, ponga en una balanza aquello con lo cual podría vivir, y con que no.
Podría decidir que es más fácil negar sus propias necesidades que vivir con la culpa de no complacer a otros. En este caso tome en consideración que la culpa que los demás arrojan sobre sus hombros, y usted acepta, podría ser demasiado como para permitirle ser feliz.
Aquí entra en juego otro sentimiento estrechamente relacionado a la culpa y es el resentimiento, usted puede elegir complacerles pero como consecuencia desarrollar resentimiento, aunque se diga a si mismo que prefiere sentir resentimiento en vez de culpa, la culpa no pierde oportunidad para controlar la situación.
Cabe preguntarse entonces, ¿Por qué tenemos que elegir entre uno y otro sentimiento que en nada nos favorece?, en realidad no tiene porque hacerlo, es simplemente una decisión, una elección, y por eso también podría elegir ser libre.
Si alguna vez elige negar sus propias necesidades para complacer a otros, aun estando consciente que al hacerlo se perjudica, al menos trate de mantenerse alerta a este detalle. No dudes y busca apoyo en las Flores de Bach ellas te ayudaran.
La Culpa y los Secretos
Esta es otra expresión de la culpa, es más individual, pero no por eso menos importante. Está relacionada con aquellas acciones que realizamos alguna vez en un distante pasado, nunca nos hemos atrevido a compartir con nadie y preferimos que nadie se entere al respecto.
Son precisamente estos eventos que conservamos en nuestra memoria y nos esforzamos por mantener ocultos los que le facilitan a nuestro ego emplearlos para conectarse con la culpa, y en el caso particular de los secretos, frecuentemente también con el miedo, y la vergüenza.
¿Tiene usted algún "Gran" secreto?, ¿Alguna vez lo ha compartido con alguien?, ¿Por qué? ¿Puede responde a esta última pregunta?, ¿Puede al menos reconocer que se lo impide? Muy probablemente sea que usted le da más importancia a la opinión que tienen los demás de usted que a su propia opinión de sí mismo.
Esto último está estrechamente relacionado a la necesidad que siente usted de aprobación, tal vez siente que si alguien conoce "su secreto" (por muy insignificante que pueda parecer) jamás vuelvan a permitirle formar parte de su grupo.
Los secretos guardan relación con nuestras creencias y paradigmas de lo que crecimos considerando que es "bueno", "aceptable" y "deseable".
En ocasiones pequeños detalles ocurridos en la infancia y largamente olvidados para todos pudieran tener aun un efecto controlador sobre usted. El caso de una señora, en la actualidad abuela de 6 nietos, que de niña rompió un florero por accidente, pero temiendo que le castigaran se aprovechó de no haber sido vista y decidió decir que había sido la mascota.
Esta señora vivió más de 50 años con esa culpa a cuestas, sí, algo tan insignificante como eso le atormentaba, estaba convencida de que si alguien se llegara a enterar le considerarían "mala", y continuaba creyendo eso aun a pesar de haber transcurrido tantos años, y por supuesto se sentía así.
¿Qué hacer en casos como este?, afortunadamente el superar la culpa en el caso de los secretos es más sencillo que cuando involucra a otras personas. Simplemente contarlo a alguien nos libera, aun así si te sientes incapaz de dar ese paso cuenta con las flores de Bach en serio, es así de sencillo, haga la prueba y se convencerá.
Esto tiene que ver con la manera en que funcionan los secretos para nuestro ego. Existe una máxima filosófica que reza: "Así como piensas eres", y lo que somos es nuestro ser interno, nuestros pensamientos se encuentran en nuestro interior, dentro de nuestra mente, así podemos deducir que somos lo que guardamos dentro. Por todo ello no guardes y suelta ellas te darán el empujón que estas buscando (Las flores de Bach).
Y, ¿Si lo que guardamos dentro son secretos "oscuros" que nos hacen sentir "indignos"?, como cree que podamos ser entonces, seremos simplemente un reflejo de eso que guardamos, por eso es importante elegir apropiadamente lo que ingerimos como alimento interno a través de nuestros sentidos.
El mecanismo de los secretos nos lleva a guardar aquello que consideramos detestable y a mostrar y compartir los tesoros. Supongamos que por el contrario echamos fuera lo detestable y guardamos los tesoros, ¿Qué cree que ocurriría entonces?, claro, es lógico, por supuesto que nos sentiríamos maravillosamente con nosotros mismos.
¿Acaso no es eso lo que todo ser humano desea?, si hay alguien que opine lo contrario que levante la mano, era de esperarse, todos se miran buscando quien levanta la mano pero nadie lo hace, y es que la felicidad es el estado natural del ser humano, todos lo deseamos. Deseaos ser Libres, vivir en Paz, Felicidad y Armonía.
El detalle está en actuar coherentemente con lo que deseamos alcanzar. Si tiene algún secreto emplee su discriminación para encontrar alguien que sepa escucharle, sin emitir un juicio y que sepa comprenderle y brindarle el apoyo necesario para permitirle liberarse.
Puede ser un perfecto extraño, no importa, lo importante es liberarse de ese peso que ha llevado consigo en la forma de ese secreto, una vez que lo cuente habrá perdido su poder sobre usted, si, solo tenía poder porque nadie más lo conocía, al revelarlo lo pierde, la culpa, el miedo y la vergüenza se disipan también.
Alimentando nuestro ser
Superar la culpa es algo tan sencillo como mantenernos conscientes de nuestro ser interno. Al hacerlo comprendemos mejor el papel que nos toca desempeñar en el medio en el cual nos desenvolvemos y tomamos consciencia de como influimos en nuestro entorno.
Al volvernos conscientes de cómo funcionan los mecanismos de la culpa y como hemos permitido que nos afecten mientras les permitimos hacerlo, nos damos cuenta que está a nuestro alcance superarlos, y comprendemos que hacerlo es parte de nuestro proceso de crecimiento y fortalecimiento como seres humanos.
Recordemos que no podemos cambiar a las demás personas, pero si podemos cambiarnos a nosotros mismos, y al hacerlo estamos influyendo en un cambio en el medio que nos rodea.
Liberándonos
La culpa, y las emociones que hemos visto se asocian a ella, tienden a limitar nuestro potencial de expresarnos a plenitud y vivir una vida plena de Paz, Felicidad y Armonía.
Simplemente por sentirnos importantes por ser lo que somos para nosotros mismos y asumir primero nuestra responsabilidad nos permite ponernos en contacto con nuestros tesoros internos y naturalmente comenzamos a compartirlos.
Nunca olvide que las Flores de Bach son la herramienta perfecta para ayudarla/e hacer desaparecer esa culpa, miedo y resentimiento que vive con Ud.
Para cualquier consulta: azahaar_37arrobahotmail.com


NO TE RINDAS


No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mis florecillas estan aqui para ayudarte no te olvides.

domingo, 4 de septiembre de 2011

¿ Porque sentimos Ansiedad?




La ansiedad es una sensación desagradable, que desde luego a ninguna persona le agrada sentir.

La ansiedad es una sensación de temor, intranquilidad e inquietud ante una situación que se aproxima y que al mismo tiempo no tenemos muy claro a que se debe o cual es la razón exacta que provoca nuestro estado de malestar.

A diferencia del miedo, en este sabemos exactamente a que se debe y lo que nos provoca miedo es algo inminente y muy claro. Por ejemplo, el ser asaltados, en esa situación podemos experimentar el miedo concreto de que estamos siendo asaltados.

En cambio en la ansiedad, no tenemos muy claro a que se debe esta, podemos sentir ansiedad de saludar a una cierta persona pero no tenemos claro porque tenemos esta sensación al saludar a la persona, o podemos tener ansiedad por salir de casa y también no tenemos claro a que se debe esta sensación al salir de casa.

Por lo tanto, la ansiedad puede sernos de ayuda para conocernos a nosotros mismos, puede ayudarnos a descubrir algunos aspectos de nosotros que están siendo censurados por nuestra mente.

Dicho de otra manera, imaginémonos que nosotros mismos somos una casa, y en esta casa se encuentran varios cuartos. Ahora mientras podamos entrar a la mayor cantidad de cuartos posibles, tendremos un mayor espacio para movernos dentro de nuestra casa.

Y así podremos realizar mas actividades, tener mas espacio para utilizar cada cuarto en algo distinto.

Pero mientras mas cuartos mantengamos cerrados o censurados, tendremos menos espacio para movernos dentro de nuestra casa y estaremos viviendo con la limitación del espacio y del desarrollo.

Cuando algo nos provoca ansiedad, lo que sucede es que alguna situación externa, esta activando algo que se encuentra en un cuarto que tenemos cerrado y bloqueado y esto que se encuentra dentro del cuarto comienza a intentar salir golpeando la puerta.

Nosotros no deseamos que esto salga a la luz, no deseamos que salga del cuarto, si lo hemos tenido cerrado, censurado y bloqueado en un cuarto es precisamente porque no deseamos que salga, no deseamos verlo, ni sentirlo.

Y en ese momento es cuando se nos viene la ansiedad.

Para seguir con el ejemplo de la ansiedad que nos provoca el saludar a alguien, vamos a suponer que esta persona que nos provoca ansiedad saludarla, nos puede recordar a un familiar muy cercano hacia el cual hemos guardado un sentimiento de enojo muy profundo, pero a la vez no hemos querido reconocer este enojo, por lo tanto lo hemos enviado al inconciente, donde no nos percatamos de el.

Así pues, este enojo se encuentra en un cuarto que hemos cerrado para no darnos cuenta de este enojo. Al saludar a la persona que nos recuerda a nuestro familiar, este enojo comienza a querer salir del cuarto y comienza a empujar y empujar para salir y es en este momento donde la ansiedad se nos viene y aproxima.

En este ejemplo que acabamos de mencionar, se manejo que un sentimiento de enojo muy bloqueado y censurado por nosotros era lo que nos provocaba la ansiedad al momento en el que intentaba salir.

Pero así como puede ser un sentimiento de enojo, puede ser también algún deseo, algún impulso, o alguna emoción.

Ahora que podemos tener una idea mas clara sobre lo que ocurre dentro de nosotros cuando se nos viene la ansiedad, vamos a ver un ejercicio que nos puede ayudar a descubrir que es eso que nos provoca la ansiedad.

Esto por un lado podrá ayudarnos a terminar con la ansiedad, y por otro lado podrá ayudarnos a abrir mas espacio dentro de nosotros mismos, por los cuales podamos movernos con mayor libertad.

Con este ejercicio podremos entonces acercarnos de manera voluntaria a esos cuartos que hemos mantenido cerrados y bloqueados y comenzar a abrirlos poco a poco para comenzar a ver que es eso que hemos mantenido bloqueado y que es lo que nos genera la ansiedad.

Una vez que comencemos a ver esto y comencemos a confrontarlo poco a poco, a verlo, a reconocerlo, a asimilarlo, podremos ir logrando que esto que antes nos provocaba ansiedad se vaya diluyendo y diluyendo, hasta que desaparezca y recuperaremos ese terreno del cuarto para poder utilizarlo como mejor creamos que nos convenga.