miércoles, 22 de junio de 2011

SENTIRSE BIEN



Sentirse bien


Normalmente no encontramos solución para todos los problemas, ni respuesta para todas las preguntas, ni remedio para todos los males. Sin embargo, casi sin excepciones, es posible sentirse bien a pesar de lo que pase a nuestro alrededor.

Nuestros pensamientos determinan nuestros estados de ánimo: los pensamientos positivos nos hacen sentir bien y los negativos nos hacen sentir mal. Luego, atraemos a nuestras vidas (de una manera “milagrosa”) el tipo de situaciones que nos permiten mantener nuestros estados de ánimo más frecuentes. Es como si el Universo nos dijera: “Muy bien, decidiste sentirse contento (o triste) otra vez… entonces vamos a regalarte más de esas experiencias que te ponen tan contento (o tan triste)”. Sentirse bien, además de ser muy agradable, determina la calidad de nuestras experiencias, de toda nuestra vida. Por eso es tan importante.

Sé que parece que si pasan cosas desagradables, nuestros pensamientos necesariamente serán negativos… pero en realidad siempre estamos eligiendo, aunque sea de una manera inconsciente. Muchas cosas maravillosas suceden todo el tiempo. Son pequeños milagros, que normalmente pasamos por alto por considerarlos ordinarios, con los que podemos despertar en nosotros una permanente emoción de gratitud.



Los niños suelen jugar en la arena en todas partes del mundo. Lo encuentran divertido. Pero a la chica de la ilustración parece molestarle la arena. La vida es algo parecido a un “arenero”. Pero en vez de arena está llena de situaciones complejas, que a veces percibimos como problemas, conflictos o pérdidas. Normalmente vamos por la vida tratando de evitar estas situaciones, porque nos causan dolor. Nos comportamos como la chica de la ilustración.

Pero estamos aquí para aprender. Por un lado, los problemas son valiosas oportunidades de crecimiento, los conflictos pueden enseñarnos a madurar y las pérdidas nos muestran nuestros apegos. Pero todavía podemos llegar más lejos: podemos aprender a sentirnos plenamente bien en medio de todas esas situaciones, aunque no estén resueltas.

Otra vez: Normalmente no encontramos solución para todos los problemas, ni respuesta para todas las preguntas, ni remedio para todos los males. Sin embargo, casi sin excepciones, realmente es posible sentirse bien a pesar de lo que pase a nuestro alrededor.

Creo que un excelente punto de partida es aceptar las cosas como son, la vida como es, y no condicionar nuestra felicidad a las situaciones externas, sino cultivarla dentro de nosotros. Y cuando miremos “ahí afuera”, seamos selectivos pero de una manera diferente: en vez de subrayar lo negativo, lo que nos falta, concentrémonos en lo bueno, en lo positivo, en lo que el momento presente tiene de maravilloso…
Si piensas que esto parece imposible, no lo creas con ayuda de las Flores de Bach consegiras la FELIC

lunes, 20 de junio de 2011

Porque se termina el Amor


¿Por qué se termina el amor?
¿Por qué está con su pareja? ¿Qué le mantiene unido a ella? ¿Qué pasaría si la relación se acabara? ¿Cómo la responsabiliza de su felicidad? ¿Qué gana cuando le hace daño a su pareja? ¿Cómo le demuestra que la acepta como es? ¿Qué podría hacer para mejorar la relación?

Deseamos amar y ser amados. Sin embargo, muchas relaciones afectivas terminan convirtiéndose en sinónimo de rutina, conflicto y sufrimiento. A pesar de nuestras buenas intenciones, muy pocas parejas logran mantener encendida la llama del amor con el paso del tiempo.
¿Por qué son tan complicadas las relaciones? ¿Por qué provocan tanto dolor y sufrimiento? ¿Por qué se termina el amor? Por muy duro que pueda parecer, cada vez más expertos afirman que todo esto sucede porque, en primer lugar, "el amor nunca existió". Así lo piensa y lo escribe la reconocida terapeuta Louise L. Hay, autora de Usted puede sanar su vida y El poder está dentro de ti. "Si bien al principio lo confundimos con el enamoramiento, más adelante volvemos a equivocarnos, creyendo que el amor es el sentimiento amoroso", afirma.
"Amamos cuando experimentamos plenitud propia y nos convertimos en cómplices del bienestar del otro"
"amar de verdad implica asumir la responsabilidad de crear conductas que estén al servicio de la relación"
"Yo soy yo, tú eres tú. Si coincidimos será Maravilloso. Si no, no hay nada que hacer"
No importa la edad, ni nuestro curriculum afectivo. Nadie quiere renunciar a amar y ser amado
"Muchas personas dejan de amar a sus parejas porque ya no tienen sentimientos de amor hacia ellas", apunta Hay. "Es un enfoque victimista y reactivo. Más que nada porque los sentimientos surgen como consecuencia de nuestras actitudes y comportamientos amorosos. Para amar de verdad debemos asumir la responsabilidad de crear este tipo de conductas, desarrollando nuestra pro actividad al servicio de la relación".
El quid de la cuestión radica en que "es imposible amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos primero", sostiene Hay. Esto es precisamente lo que descubrió Sergio Piera tras romperse su relación. "Debido a nuestra falta de autoestima, buscamos en nuestro compañero sentimental el cariño, el aprecio, el reconocimiento y el apoyo que no nos damos a nosotros mismos", señala Hay.
Pero, ¿qué es, entonces, la autoestima? Etimológicamente, se trata de una sustantivo formado por el prefijo griego autos -que significa 'por sí mismo'- y la palabra latina a estima -del verbo a estimare, que quiere decir 'evaluar, valorar, tasar'... Así, la autoestima se define como "la manera en la que nos valoramos a nosotros mismos". Y no se trata de sobre- o subestimarnos, sino de vernos y aceptarnos tal como somos. Este es el viaje que propone el autoconocimiento y el desarrollo personal, dos procesos cada vez más integrados y demandados en nuestra sociedad.
Si hoy por hoy nuestras relaciones están marcadas por la rutina, el conflicto y el sufrimiento es porque nadie nos ha enseñado a amar. Pero como cualquier otro arte, se aprende a base de practicar y cometer errores. El amor es como la semilla de una flor. Para que brote, exhale su aroma y ofrezca sus frutos a la vida requiere cuidados diarios. Al igual que la flor, el amor necesita ser regado con agua, nutrirse de varias horas de sol y ser mimado con dosis de ternura y cariño cada día. El reto de cada pareja consiste en convertir esta metáfora en una realidad, explorando en cada caso cuál es la mejor forma de conseguirlo. Nunca hemos de olvidar que, tarde o temprano, cosecharemos lo que hayamos sembrado.
La paradoja inherente a nuestros vínculos afectivos es que todos deseamos ser queridos, pero ¿cuántos amamos realmente? Y es que una cosa es querer, y otra muy distinta, amar. A juicio del psicólogo clínico Walter Riso: "Queremos cuando sentimos un vacío y una carencia que creemos que el otro debe llenar con su amor". En cambio, "amamos cuando experimentamos abundancia y plenitud en nuestro interior, convirtiéndonos en cómplices del bienestar de nuestra pareja".
A menos que cada uno de los dos amantes se responsabilice de ser feliz por sí mismo, la relación puede convertirse en un campo de batalla. De hecho, "muchas parejas terminan encerrando su amor en la cárcel de la dependencia emocional, creyendo erróneamente que el otro es la única fuente de su felicidad". "Es entonces cuando aparecen en escena el apego (creer que sin el otro no se puede vivir), los celos (tener miedo de perder al compañero sentimental), la posesividad (tratar al otro como si nos perteneciera) y el rencor, que nos lleva a sentir rabia e incluso odio hacia nuestra pareja, creyendo que es la causa de nuestro malestar.
Y por si fuera poco, se sabe que cada conflicto que mantenemos con nuestra pareja deja heridas en nuestra mente y en nuestro corazón. Además, "con el tiempo, nuestro cerebro va tejiendo una red neuronal en la que se archivan todos esos desagradables episodios de violencia psicológica. Esta es la razón por la que a veces, cuando la relación está muy deteriorada, basta un simple comentario para que iniciemos una nueva y desagradable discusión.
Lo curioso es que una buena parte de estas separaciones se producen en septiembre, justo después de las vacaciones. "Es cierto que la rutina laboral y conyugal devora día tras día cualquier posibilidad de nutrir el amor en la pareja, pero también lo es que esa misma rutina les mantiene ocupados y distraídos".
Por eso, cuando los amantes conviven de forma intensiva durante varias semanas seguidas, "es el momento en el que pueden acabar reconociendo que ya no se soportan más". Es entonces cuando la separación puede convertirse en un proceso alquímico, transformando el amor en odio. Si estas pasando por esta fase no olvides que las flores de Bach te ayudaran a superar la ruptura y te enseñaran a quererte como nadie te querrá jamás.

lunes, 6 de junio de 2011

LA IMPORTANCIA DE LA AUTOESTIMA


“La autoestima es como un músculo que hay que trabajar para que se fortalezca”, y efectivamente, crearnos una autoestima sólida requiere paciencia, práctica, tiempo y dedicación. Si nunca hemos tenido mucha autoestima, necesitaremos enfocar toda nuestra atención para desarrollarla, ya que construye los pilares de nuestra felicidad. Es como construir una casa con los cimientos fuertes. Nos aportará una estructura sólida para afrontar las tormentas, los huracanes y los cambios con confianza, serenidad y seguridad.

Si tenemos una autoestima elevada, estaremos preparados para darle la bienvenida a la vida y a los cambios, sabiendo que nuestras respuestas ante las circunstancias serán siempre constructivas y enriquecedoras.

Tener una autoestima sólida no nos garantiza que no vayamos a tener problemas, pero nos da la seguridad de que sabremos manejarlos mejor. Tendremos los recursos necesarios para superar y aprender de las circunstancias y saldremos fortalecidos de los cambios que vayan surgiendo en nuestras vidas. En vez de sentirnos como víctimas de las circunstancias, las afrontaremos con una actitud de aprendizaje: ¿qué puedo aprender de esta situación? ¿qué me puede aportar esta experiencia?

“La Autoestima es la experiencia de sentirnos aptos para la vida y para sus requerimientos” (Nathaniel Branden)

La Autoestima consiste en:

Confiar en nuestra capacidad de pensar y de afrontar los retos de la vida.
Confiar en nuestro derecho a ser feliz, el sentimiento de ser digno, merecedor y tener el derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos.
Por otro lado, cuando tenemos una autoestima débil nos sentimos como víctimas de las circunstancias, entregando nuestro poder al exterior y saboteando nuestra felicidad. Algunas formas que tenemos de ’no amarnos’ son:

Nos criticamos continuamente.
Mal-tratamos a nuestro cuerpo con una alimentación desequilibrada.
Aceptamos creer que no somos dignos de amor.
Nos creamos enfermedades por falta de cuidado físico y emocional.
Vamos posponiendo actividades que nos beneficiarían.

Nos exigimos hacerlo todo perfecto.
Nos creamos deudas y obligaciones.
Creemos que somos menos valiosos que los demás, nos comparamos.
Nos sentimos culpables de nuestros sentimientos, de sentir lo que sentimos.
Creamos adicciones tóxicas (tabaco, alcohol, comida, drogas…) para evadirnos de nuestros sentimientos y no tomar responsabilidad sobre nuestras vidas.
Creemos que es más importante la felicidad de los demás, que la nuestra.
Atraemos relaciones donde no nos valoran.
Dejamos de expresar nuestras necesidades.
Buscamos siempre la aprobación de los demás.
No marcamos nuestros límites.
Decimos “Sí” por complacer al otro, para que nos amen.
Éstas son sólo algunas de las actitudes que provienen de una autoestima débil, y cuanto más actuemos de este modo, más se debilitará nuestra autoestima. ¿Qué forma tienes tú de no amarte?

Cómo fortalecer tu autoestima

La forma de fortalecer nuestra autoestima es mediante actos amorosos hacia nosotros mismos. Cuando nos amamos, nos respetamos totalmente tal y como somos en este momento, sin esperar que todo lo exterior sea perfecto para amarnos. Aceptamos lo que sentimos y lo que estamos viviendo en cada etapa de nuestra vida. ¡Somos auténticos!

Amarnos no dependerá de la aprobación de los demás. No necesitaremos alimentar nuestro “ego” mediante el reconocimiento externo, la adulación ni la alabanza. La autoestima sana proviene de un amor profundo por nosotros mismos, por nuestra vida, por nuestros sentimientos, por nuestros logros y fracasos, por nuestro dolor y por nuestra alegría. Cuando abrazamos a todo nuestro ser con sus luces y sus sombras, estamos amándonos completamente.

La persona con una autoestima elevada actúa con coherencia, entre lo que dice, hace y piensa. Es una persona con integridad, honestidad, respeto hacía sí misma y los demás. Posee un compromiso leal con su vida y sus sueños. Valora su vida y respeta la de los demás. No necesita manipular para conseguir sus objetivos y posee un alto grado de humildad frente a la creencia de estar en posesión de la verdad. Cuanto más saludable sea nuestra autoestima, más nos inclinaremos a tratarnos a nosotros y a los demás con respeto.

Algunas de las actitudes y comportamientos que nos ayudan a fortalecer nuestra autoestima son los siguientes:

Aceptarnos tal y como somos ahora.
Tener paciencia con nuestros cambios, nuestros procesos, nuestros altibajos.
Mirar los errores del pasado amorosamente y corregirlos.
Tomar riesgos sin importarnos los resultados.
Estar dispuestos a aprender de los errores y amarnos a pesar de ellos.
Permitirnos ser perfectamente imperfectos.
Amar nuestra divinidad y nuestra humanidad.
Aceptar nuestra Sombra (los llamados sentimientos negativos: rabia, tristeza, venganza, ira, pesimismo).
Aceptar que tenemos el Poder de transformar nuestras vidas y ACTUAR.
Aprender a creer y confiar en nuestra capacidad de crearnos la vida que deseamos.
Tomarnos tiempo para estar a solas con nosotros mismos, escucharnos.
Respetarnos y aprender a Pedir lo que deseamos y necesitamos.
Marcar límites sanos.
Ser sinceros con nosotros mismos: Ser auténticos.
Decir “NO” cuando queremos decir “NO”.
Cuidar y mimar nuestro templo físico, mediante elecciones sanas y beneficiosas (ejercicio, comida, descanso, diversión…).
Apostar por nuestros sueños: tomar riesgos y aceptar desafíos.
Motivarnos mediante la alegría en vez del miedo.
Tomar decisiones, establecer prioridades y ser perseverantes.
Estas son sólo algunas de las formas que podemos comenzar a fomentar para ir fortaleciendo nuestra autoestima. La práctica hace al Maestro. Y si queremos ser “Maestros en amarnos a nosotros mismos”, necesitamos practicar, y fortalecer el músculo de la Autoestima.

FLORES DE BACH la herramienta más eficaz para afianzar tu autoestima.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Agrimony

Aquí os dejo información interesante sobre algunas flores :

Las Flores de Bach
Agrimony
(Agrimonia Eupatoria)

En 1930, Bach se instala en Cromer, un pueblo de pescadores sobre la costa oriental de la isla Británica. Allí descubre a Agrimony, esta florcita amarilla conocida desde la antigüedad por sus propiedades curativas de los trastornos del hígado.
La caracterización del estado Agrimony negativo, es de aquellas personas que esconden su realidad interior. Son los grandes negadores. Seres que muestran un aspecto jovial, divertido, y que suelen atraer la atención de los demás, transformándose en el centro de toda reunión. Lo cierto es que esas personas, no quieren ver lo que pasa dentro de ellos. Prefieren negar el sufrimiento y enmascararlo detrás de una fachada de alegría y buen humor, porque piensan que así el dolor será menor. Pero muchas veces el desasosiego que padecen, puede llevarlos a recurrir a la búsqueda de ese estado jovial a través del empleo de drogas, alcohol, o exceso de comida, alterando e intoxicando su estado energético. Esta floral tiene un gran poder de catarsis y ayuda a eliminar la angustia y la aflicción a través del reconocimiento y la liberación de los propios conflictos, que muchas veces se manifiesta en problemas digestivos, cuando no en fuertes opresiones en el pecho que pueden dar lugar a alteraciones cardíacas.
Dos son las lecciones que nos da la planta de Agrimony:
La primera es que sus pequeñas flores amarillas prácticamente no tienen tallo, sino que irrumpen directamente rompiendo la corteza de la rama con una fuerza increíble. Esto nos da la pauta de la capacidad que desarrolla esta flor para rescatar la verdad interior y para permitir aumentar nuestra sensibilidad afín de que el amor nos penetre como una lluvia.
La segunda es que la planta no le teme ni a la oscuridad ni a la luz, porque compensa la fragilidad de sus flores con un fuerte enraizamiento en el suelo. Esto le permite desarrollar la fuerza interior para mantener su brillo etéreo y su belleza.
Aquí podríamos hablar desde la personalidad, de aquellos que se torturan buscando evitar de mostrarse tal cual son, cuando en realidad sólo se están engañándose a sí mismos. En el fondo lo que temen es que si los demás conocen sus debilidades, tal vez los desaprueben. Suelen mentir para esconder su verdadero sentir y en el fondo experimentan una verdadera carencia afectiva. Pero esa máscara tras la cual se esconden, va endureciéndose día a día, acarreando profundos trastornos en la personalidad. Es como un veneno que vamos ingiriendo diariamente y que queda impregnado en nuestra alma y en nuestro cuerpo. No es casual que los antiguos empleasen esta planta para la desintoxicación del hígado. Energéticamente sabemos que cuando este órgano sufre, se debe a la imposibilidad de limpiar las broncas y el odio de nuestro interior; por ello, desde esta óptica es fácilmente asociable este desequilibrio a la ingesta de venenos.
La acción de Agrimony va directamente a enfrentarnos con aquellas falsedades que nos imponemos en nuestra forma de vivir. La desarmonización producto de la negación de los verdaderos sentimientos, comienza a desaparecer al tomar esta flor. Se alcanza un verdadero diálogo con nuestro Ser Superior pues se recupera la inspiración de la Consciencia y la conexión con el Mundo real.

Cierto es que una persona puede tener vocación de dedicar su vida a otra, pero antes de que lo haga, que se asegure bien de que eso es lo que manda su alma, y de que no se lo ha sugerido otra personalidad dominante que le haya persuadido, y de que ninguna falsa idea del deber le engaña. Que recuerde también que venimos a este mundo para ganar batallas, para adquirir fuerzas contra quienes quieren controlarnos, y para avanzar hasta ese estado en el que pasamos por la vida cumpliendo con nuestro deber sosegada y serenamente, indeterminados e influenciados por cualquier ser vivo, serenamente guiados en todo momento por la voz de nuestro Ser Superior.
Edward Bach

LA FLOR
La etimología de su nombre significa "habitante del campo"; en Europa es empleada para combatir la ronquera y la jaqueca. El uso popular en la Argentina le atribuye eficacia para el hígado obstruido, debilidad de la vejiga, arenillas urinarias, cicatrización de heridas, tos, ictericia, llagas en la boca, dismenorreas. La planta crece hasta casi un metro, sus flores son muy pequeñitas, de color amarillo subido y dispuestas en espigas alargadas. También se la conoce como "Eupatoria", "Ciento en Rama", "Mermasangre", "Hierba de San Guillermo", "Té de los Bosques", "Campanario de Iglesia". Se la encuentra en bosques secos y poco densos, praderas, pastizales sin cultivar y al costado de los caminos. El rey persa Mitrídates Eupator, verdadero experto en fitoterapia del Siglo II AC descubrió su uso medicinal. En el siglo XVI la farmacopea de la época contaba con el "Agua de Arcabuz", remedio muy utilizado en los campos de batallas para cicatrizar heridas y detener hemorragias provocadas por armas de fuego, siendo Agrimony su principal componente.
Según la tradición celta, con la cual Bach estaba muy contactado, la eupatoria era una planta que se utilizaba en hechizos de protección y también para eliminar energías y espíritus negativos. Protegía de los duendes, del mal y del veneno, rompiendo los embrujos y devolviéndolos al que los creaba. También se decía que, colocada bajo la cabeza, produce un sueño similar a la muerte pero no debe emplearse contra el insomnio.

martes, 24 de mayo de 2011


Cuando el niño crece todo él es emotividad, y sus expresiones explosivas de rabietas, gritos o enfados, son naturales ya que sólamente de esta forma están sacando fuera sus preocupaciones.
Las emociones y especialmente si son en descarga explosiva sirven para expresar y también nos dan pistas sobre lo que bulle en el alma de nuestro hijo. No hay que controlarlas, ni regañar por ello, ni burlarse, ni enfadarse. Las emociones curan y transmiten la necesidad del niño.
Pensemos en, por ejemplo, una niña que con cuatro años empieza a pegar, a romper cosas, a no querer comer o vuelve a orinarse encima. Reclama atención, no porque sea caprichosa o manipuladora. Pide lo que necesita. Y parece que lo que necesita es más atención amorosa y exclusiva si es posible. Nos está diciendo algo, y podemos llegar a ella si escuchamos lo que estas descargas expresan. La llegada de un hermanito antes de que ella estuviera preparada para ver repartida a su madre o una incorporación a la escuela no respetuosa o prematura pueden desencadenar estas actitudes.
Pero la niña de nuestra historia no necesita que le enseñemos a controlarse, o la castiguemos, o le hagamos sentir que es mala o egoísta. Necesita que sepamos llegar a la preocupación que le hace querer gritar de este modo. Claro que quiere llamar nuestra atención. Pero nos llama porque nos necesita y no sabe como decirnos lo que siente.

La niña de nuestro ejemplo puede que pida de nuevo el bibe, el pecho o el chupete. Puede que necesite dormir a nuestro lado. Puede incluso que necesite llevar pañal de nuevo. El problema no es nada de eso. En realidad, si una regresión temporal o determinados rituales tranquilizadores le ayudan a sentirse de nuevo cercana y cuidada eso le ayudará.
Puede también que nos enfrentemos a berrinches, malos modos y hasta con que empiece a pegar. Obviamente esto si es un problema, sobre todo si pega a su hermanita o a sus compañeros. Esto puede dejar desconcertados a padres que siempre han creido que no se pega, que pegar no resuelve los problemas tanto como a los que ejercen una autoridad de estilo más tradicional y no descartan un cachete.
Si en casa pegamos aunque sea un cachete de cuando en cuando a los niños, si les castigamos o les gritamos, quizá es esto lo primero que podemos trabajar para modificarlo. Los niños hacen lo que ven, no lo que les decimos. Si no les respetamos, no se respetarán ni podrán respetar a los demás. Si mandamos porque somos mayores y deben obedecer ante un grito o una imposición física, no nos extrañe que traten luego de imponerse por la fuerza a los demás.
Si en casa nunca pegamos a nadie, ni nos pegamos los mayores ni pegamos a los niños indefensos jamás, también podemos encontrarnos sin argumentos al descubrir esta actitud en nuestros hijos. Pero más que sancionar con autoridad o transmitir decepción debemos realizar una escucha activa para poder entender desde donde le nace al niño la violencia y acompañarle en el proceso de curación, que normalmente a quien va a exigir cambiar primero es a nosotros.
Las emociones de este tipo no son su manifestación sino lo que las provoca en el fondo, inseguridad o miedo o soledad. Podemos llegar hasta los niños, pero realizando un proceso de escucha activa, pues ellos no siempre son capaces de expresar con palabras lo que sienten.Una vez más las flores de BACH le ayudaran.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Elige




Todos recorremos caminos distintos, para alcanzar nuestro destino. Para algunos el sendero es mas escabroso que para otros. Pero nadie llega al final sin tropezar con las adversidades de una u otra forma. Por ello en vez de luchar contra ella ¿ porque no aceptarla como parte de la vida ? ¿ porque no dejas de lado las consecuencias y experimentas cada circustancia de tu vida plenamente? Siente el dolor y saborea la felicidad. Si nunca has visitado los valles , el paisaje desde la cima de la montaña no es tan espectacular. Recuerda no hay verdaderos fracasos en la vida solo resultados. No hay verdaderas trajedias solo lecciones. Y no hay verdaderos problemas, solo oportunidades esperando a ser reconocidas como soluciones.Esta es tu gran oportunidad de dar el paso, para encontrarte y de una vez por todas curarte: de tu dolor, tu soledad, tus miedos, tus inseguridades echale valor que tu puedes yo se que si y confio que sabras lo que es mejor para ti, las flores de Bach, la mejor herramienta para ayudarte, confia en ellas yó tambien lo hice.

domingo, 8 de mayo de 2011

NUESTROS HIJOS Y NIETOS




Mamáaaaaa hay una bruja en mi cama:
Es el grito de nuestro hijo, que está durmiendo y ha tenido una pesadilla. Se ha despertado angustiado y no quiere que nos movamos de su lado. Las pesadillas son sueños con contenido desagradable que provocan un estado de miedo y pueden llegar a despertarnos. Normalmente son el reflejo de un estado de ansiedad, por eso si buscamos el origen del miedo y conseguimos que el niño se enfrente a él, los sueños desaparecerán.
El porcentaje de niños que sufren pesadillas oscila entre el 10 y el 50%, produciéndose con mayor frecuencia en los niños de edades comprendidas entre los 3 y los 6 años. Las pesadillas se dan tanto en niños como en niñas, a pesar de que en la edad adulta las mujeres sufren más pesadillas que los hombres.
Las pesadillas son trastornos del sueño debidos, frecuentemente, a un estado de ansiedad. Durante el sueño es cuando surgen y afloran los temores más ocultos. El niño tiene la convicción de que lo que está soñando es real, por ese motivo siente miedo y angustia. En el caso de que se despierte, suele recordar lo que ha soñado y generalmente, a medida que explica con detalle el contenido de esa pesadilla, disminuye la ansiedad experimentada.
No debemos confundir las pesadillas con los terrores nocturnos. En las pesadillas el niño se despierta, recuerda lo que ha soñado y es capaz de explicarlo. Además, acostumbran a darse hacia el final de la noche. En cambio en los terrores nocturnos el niño no se despierta ni recuerda lo que le ha sucedido. En consecuencia, no puede explicar nada, y suelen aparecer al principio de la noche.
Si nuestro hijo sufre una pesadilla, posiblemente se despierte angustiado, grite y sienta miedo. Pese a ello no debemos preocuparnos, es normal; seguramente, en alguna ocasión, nosotros también nos hemos despertado sobresaltados a media noche tras haber tenido un sueño desagradable o simplemente extravagante.

Pensemos que, si durante el día ha sucedido algo que le ha provocado miedo o inseguridad, muy probablemente se manifestará ese temor por la noche. La mejor manera de solucionar esta situación es buscar el origen de este miedo, es decir, uno debe enfrentarse a la fuente que lo provoca. Se trata de un aprendizaje más, el niño en cada encuentro con el objeto, persona o situación que le provoca terror aprenderá (por propia experiencia) que no le puede perjudicar, en consecuencia, el temor y la ansiedad tenderán a desaparecer tanto de forma consciente como inconsciente.
Las pesadillas pueden tenerse durante periodos de tiempo más o menos largos, lo mismo puedé tenerse durante unas semanas que durante varios meses. En la mayoría de los casos, como indico, se encuentran asociadas a fenómenos externos que ocurren en la vida cotidiana, fenómenos que por un motivo u otro pueden crear alguna clase de temor. En el momento en que nuestro hijo se duerma, muy probablemente, esos temores, ansiedades, inseguridades, decepciones o contrariedades experimentadas durante el día, irrumpan durante la noche, pero de forma desordenada. Es decir, lo que ha provocado el malestar o conflicto diurno, reaparecerá nuevamente por la noche en la mente del niño en forma de pesadilla.
En nuestro caso, como padres, lo aconsejable es que cuando el niño nos llame a media noche para que acudamos en su auxilio, intentemos calmarlo y le hagamos entender que no está solo, que estamos con él. Cuando él vea que no hay nada que temer, la ansiedad irá disminuyendo de intensidad hasta que logre conciliar de nuevo el sueño. Nuevamente os recomiendo utilizar las flores de Bach, en mi caso lo utilice con mi hijo, padecía terrores nocturnos y en unos 15 días desaparecieron por completo.